Ayer te vi entraste como siempre a la casa con ese aire de soberbia que siempre te ha caracterizado, intercambiamos cortesías, cenamos juntos y nos fuimos a la cama, recuerdo muy bien el deseo que siempre me invade y envuelve cuando veo tu espalda desnuda, el preludio fue breve acusando cansancio los dos, pero yo sé que a pesar del cansancio el preludio siempre ha sido lo que más disfrutamos, hicimos el amor un par de veces, tal vez tres, he perdido la vanidosa costumbre de contar las veces que lo hacemos en una noche, en una semana o en un mes; Como siempre, disfruté, disfrutamos del placer carnal de poseernos, nuestros cuerpos a veces torpes en sus movimientos, encontrándose como ya desde hace algunos años, como una rutina no identificada tal cual, pero ayer fue diferente, te sentí distante por un momento, no puedo definirlo con precisión, como si en escasos segundos tu mente volara a otras latitudes opuestas entre sí, he aprendido a conocerte yo diría que con algo cercano a lo que pudieran llamar como precisión, es por eso que noté tu distancia momentánea y efímera.
No tuve consciencia de ello hasta hoy que me desperté y no te vi a mi lado, el ruido del baño me anuncio tu presencia, y sentí ese frío en la espalda que dicen sentir los que tienen el don del presentimiento, todo el día estuve pensando en ello, las horas lentas y vacías, esas caricias negadas y no reclamadas, esos besos que faltaron, porqué faltaron? que había pasado en nuestra historia? la mente es en verdad un arma mortal, medio comí, el sudor en las manos denunciaban mi ansiedad, boca seca, saliva amarga, un cosquilleo incómodo en la garganta, sofocación, me falta el aire, no puedo respirar, que sucede? cientos de campanas resonando al unísono en mi cabeza, mil agujas taladrándome las sienes, mi cuerpo es tan frágil y débil, pero ni siquiera puedo pensar en nada, volvería a casa y te observaría tratando de encontrar respuestas a mis preguntas e incluso a las no realizadas deseando no obtener respuestas, no quiero escuchar nada de esos labios tuyos que puedan profanar lo que siento por ti, no quiero hacerlo, me lo prohíbo tajántemente.
Salgo del trabajo, no deseo llegar a casa, no deseo verte tan sólo para no encontrar más material para mi sádica imaginación, pero tengo que hacerlo, debo regresar, es tarde y pronto te preocuparás, llego antes que tu como todos los días y una espera imposible inicia, impaciencia, nuevamente ansiedad, escucho el ruido de tus llaves saliendo de tu bolso, mi corazón late cada vez más fuerte deseando salir huyendo para no presenciar una escena que lo pueda lastimar, abres la puerta y entras con ese aire soberbio que tanto me gusta, me regalas un beso tan poderoso como para disipar toda mi ansiedad, no busco más, no pienso más, al menos por hoy he decidido dejar el asunto atrás, pero llega la noche y al hacernos el amor me doy cuenta, que tonto he sido, que estaba pensando? te siento ahí, sin distracciones ni farsas, que fue? ya no me hago ese tipo de preguntas, sólo sé que estas aquí y te siento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario