Si tendría que escribir una historia sería acerca de nosotros o de otros extraños, pensando en sus variadas posibilidades de trascendencia, pensando en insubstancialidades infinitas y vastas.
Si tendría que escribir una historia sería con finales felices y lágrimas disimuladas tras cínicas sonrisas estéticamente ensayadas, ojos abiertos y sin brillo, ese que se robaron los amantes casuales.
Si tendría que escribir una historia inevitablemente tendría que ser de ti, de tus manías, de tus virtudes y pasiones que fueron pasiones mías, de un sueño irreal de una tormenta visceral sentida en carne propia y extraña, de tus actitudes sinceras y lesivas.
En definitiva si tendría que escribir una historia la haría con finales felices y amores eternos, promesas cumplidas siempre y sin replica, de esas historias que a cada rato ocurren en el inconsciente colectivo, de día o de noche, algunos les llaman sueños y otras se quedan sin nombre.


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