Había una vez en una enorme y bella montaña que se encontraba en la colina mas lejana de un pensamiento no sucedido, en esa montaña, como en muchas había cientos de árboles con grandes copas imperiales, majestuosas y con el cinismo tal de ocultar parcialmente el sol, el aire era mucho más fresco ahí y precisamente ahí dentro de un claro del bosque inicia nuestra historia, esta historia tiene como protagonista una piedra, sí, una piedra como todos las conocemos, esta piedra no tenía ningún nombre en particular, simplemente era una piedra, pero nada común y mucho menos corriente, la piedra era mediana, un poco robusta pero nada que no afectará su imponente anatomía, a la piedra le gustaba sentirse arropada por el viento de aquella colina, miraba en ocasiones con asombro y en otras con un fastidio disimulado, los llanos, las praderas que a lo lejos se confundían entre si para formar una enorme y verde cama de pastizales, el viento formando cuerpos rechonchos y esbeltos que se soltaban y se perdían en miles de nubes, su mirada firme y poderosa, conociendo su fortaleza y perfección.
A la piedra no es que le parecieran menores las demás cosas de la tierra, o al menos de las que ella podía reconocer por cercanía, simplemente las consideraba casuales compañeros, así pues la piedra no tenía envidia, no envidiaba la altura del árbol porque recordaba que en otoño todas esas hermosas hojas que adornaban su copa , se desprendían sin vida y caían y eran olvidadas cuando el viento las hacía inmortales en sus brazos, entonces no extrañaba esa triste e inevitable parte de la vida del árbol, del viento nunca envidio su libertad, su frescura, pues así tan irreverente como indiferente a la vista, era invisible y por tal condición de credibilidad dudosa y eso para nada parecía causar un sentimiento de anhelo y mucho menos envidia por menos disimulada, digamos entonces que la piedra se sabía y reconocía perfecta, con ciertas grietas menores que con el paso del tiempo la vida le propinó, pero aún así el sentimiento que la poseía con cierta y bastante frecuencia era el de el orgullo de ser una piedra.
Cierta tarde la piedra se encontraba como siempre disfrutando de la compañía y canto del viento cuando de reojo pareció ver algo que llamó poderosamente su atención; Allá por debajo del risco y aun un poco más abajo junto a una verde conjunción de árboles, un brillo extraño le lastimo temporalmente el rabillo del ojo, cuando aclaró la visión se encontró admirando un pequeño y cristalino lago, era un lago tranquilo, con una orilla cubierta de verdes y dorados infinitos y aleatoriamente crecidos pastos de colores vastos, todo pareció tan hermoso, tan sutilmente bello, como un sueño, si es que acaso la piedra pudiera soñar, y fue entonces como la piedra grande, la piedra orgullosa, empezó a sentir algo nuevo, una emoción, ciertamente no grata pero inevitable en si, la piedra empezó a desear estar cerca de ese lugar, estar ahí y al menos tocar la brisa de aquel lago cristalino, ese sentimiento la acompañaba días y noches ruidosas de selva, pero inteligente como ella sola, la piedra no quiso compararse, al menos en emociones, con sus demás compañeros y vecinos de tantos años, entonces en lugar de anhelar, en lugar de desear y envidiar aquel bello paraje, decidió seguir su "sueño" e ir hasta allá, aun no tenía idea de como podría lograr tal hazaña, sin embargo repasó una a una las enseñanzas que la vida y la convivencia con sus compañeros le habían otorgado, esperando encontrar alguna respuesta, como un rayo, electrizante y atemorizante recordó, cómo, en alguna ocasión una compañera roca que estuvo por muy poco tiempo, se aproximó tanto a la orilla del risco que salió proyectada al vacío y nunca más se supo de ella, y fue así que se le ocurrió la idea de moverse con la tempestad, así entonces cuando el viento apuraba su paso y aumentaba su fuerza, la piedra se iba aproximando, un poco cada vez más, a la orilla del risco, pasaron días, semanas incluso meses, pero la voluntad de la piedra era tan férrea tanto como su propia naturaleza, cierto día de Agosto la piedra estaba tan cerca del risco que podía balancearse, pero para su pesar aún había un poco de tierra de por medio, así que por más que lo intentaba, no lograba lanzarse a sus deseos, era un día apacible, no parecía haber indicios de una ventisca, la piedra absorta en sus pensamientos y distraída, cuenta no se dio de una ráfaga proveniente de la otra parte del mundo, el viento la golpeo salvajemente, el golpe fue el mas brutalmente recibido en toda su vida, y así fue que se encontró proyectada hacía el vacío, inesperada y totalmente adolorida, sin tiempo de pensar, aun cuando su decisión no se refutaba, pero hoy no hubo opción, caía en el vació por una eternidad que le lastimaba la vida, no tomó un tiempo definido pero el trayecto se detuvo tan bruscamente como el golpe inicial, la piedra inquebrantable, la piedra dura, la piedra de voluntad intacta, se conoció herida, lastimada ... profundamente lastimada.
Pasó algún tiempo para que la piedra pudiera recuperarse de aquella sorpresa de la vida, de aquel golpe que la aniquiló junto a su memoria y sus ganas de continuar viviendo, el proceso fue lento y bastante doloroso, pero como el tiempo lo cura todo, la piedra sanó, la piedra regresó a ser la piedra fuerte y orgullosa, y por un instante se conformó con su nueva morada, ahora miraba al cielo, encontrándose con sus pasados compañeros, tristes como siempre y tan altos que a duras penas alcanzaba a distinguirlos uno de otro, y entonces la piedra pensó que era mejor estar abajo, las inclemencias del clima seguramente serían menores y eso le prolongaría su inconsciente existencia, entonces pues, la piedra se encontraba nuevamente feliz, conociendo su nuevo hogar y a sus nuevos acompañantes de lo que la ella solía llamar su "viaje de vida" .
No paso demasiado para que la piedra volviera a estar un poco hastiada de su mundo, se pasaba los días mirando sin mirar, conociendo lo ya mil veces conocido, cuando aquel recuerdo le punzó en la memoria, como si un destello intenso y blanco le perforara el cerebro, recordó aquel lago cristalino tan apacible, lo recordó y lloró por haber olvidado ese asunto tan importante, y dirigió su vista en dirección hacia donde reconocía haber visto "el sueño" y así como lo hizo en la parte más alta de la última montaña de la colina, se dejó arrastrar por el viento, pero por obvias razones geográficas el viento suele ser bastante caprichoso, astuto y en ciertas ocasiones hasta cruel, debido a esto, la piedra espero y espero, algunos dicen que cientos de años y los mas informados dicen que más de mil años esperó y esperó...
Cuando ya la piedra se encontraba desgastada y algo cansada, cuando nuevamente la memoria amenazaba con fallarle y el sueño a diluirse, una noche imposiblemente callada una brisa que apenas podía mover una hoja, le dejó ver por un momento el lugar en donde se encontraba, despertó como de un profundo sueño y agudizando la visión comenzó a recorrer el lugar desde un árbol al otro, desde otra piedra hasta el amarillo y dorado de los vastos pastizales, pero siendo objetiva como siempre lo había sido, la piedra decidió esperar a la mañana para corroborar su ya muy atinada conclusión, no pasaron más de dos segundos para que inmediato al sol la visión de la piedra recorría nuevamente el obscuro lugar de la noche previa y con un dejo simulado de asombro comprobó que su conclusión era correcta, se encontraba en el lago cristalino, y la piedra tuvo una mueca, algo así como una sonrisa dicen los que la conocieron, también dicen que la piedra se sintió feliz, perteneciente de ese lugar tan solemne, era su propio paraíso, toda era armonía y luces de colores y por un tiempo todo estuvo bien.
Una tarde de un Abril que preferiría a mi memoria ocultar, sucedió que la piedra se encontraba angustiada, ansiosa, parecía haber perdido la tranquilidad que con tanto esfuerzo había logrado, y se preguntaba una y otra vez que sucedía? porqué se había disuelto la calma de repente? fue entonces que pensó que el lago tendría algo que ver en ello y decidió preguntárselo directamente, así que aplicó su mas firme mirada y antes de emitir cualquier sonido la piedra observó nuevamente algo irreal que le reclamó una atención absoluta, encontró un reflejo dentro del lago que parecía, si no es que era su propia imagen desteñida de tiempo, pero no se reconocía en ella, se asustó inicialmente, pero al acostumbrarse a esa rara compañía bizarra el miedo se diluyó en curiosidad y la curiosidad en necesidad de explicación, quién era ese extraño personaje inmóvil y misteriosos que solo imitaba cada intención de la piedra? enojada y confundida la piedra decidió cual su carácter manda, hacer algo al respecto, intento confrontarla..
El mundo como lo conocía había cambiado de nuevo, en un breve instante su cuerpo inerte e indefenso cayó apesumbrado en el lago, la otra imagen se había desvanecido, la imagen misteriosa de su propia existencia, y la piedra iba descendiendo infinitamente a un fondo que nunca llegaba, no se cuantos años piedra pasaron, pero les puedo decir que cuando la piedra tocó el fondo esta historia estaría llegando a su fin, y entonces la piedra dura, la piedra eterna, la piedra orgullosa despertó junto a miles de piedras más, todas similares a ella, y se dio cuenta que estaría confinada a ver lo que restaba de la vida, a través de un velo cristalino, tranquilo y de amarillos y dorados pastizales, rodeados por una bella colina cuya mayor perfección natural se encontraba en una enorme y limpia montaña que respiraba un aire eterno de silbidos azules que a las copas de enormes árboles parecían mecer y acariciar.



