La bufanda negra que cubría mi cuello en aquella noche de viento helado colgaba del perchero detrás de tu puerta, era la única huella de una realidad alterna que pretendes vivir con un pasado acuestas, no hay ilusiones falsas esta vez, sólo estamos los dos intentando sentir lo que nos teníamos vetado, el obscuro marco de la puerta de tu cuarto simulaba nuestro sentido común mantenido al margen pero a la mano si se precisa, con la incomodidad de las palabras triviales llegan de la mano pensamientos afines que filtran razones y equilibran el azar de las circunstancias, mismas provocadas y mantenidas por ti, no pretendo reclamos vanos, mi intención jamás será de ti, ya tienes todo, déjame al menos esto.
No recuerdo los rostros de tu voz y tus pasiones, no reconozco ese pelo enmarañado y perfecto que define mi locura matutina al contemplarte a través de tus vanidades, las cuales no reconoces pero presumes, te percibes imperfecta sin saberte precisa, te olvidas que te observo con la lupa de mi razón, pero tus complejos se apresuran esquivos, no sabes en donde pensarnos, no te has atrevido a la ensoñación de lo incierto, pero seguro estoy que los intentos no faltaran y lo afirmo porque identifico tu mirada poderosa de vida y de sed que no te queda mas que aceptar, rindiéndote a tus propios impulsos y tremores viscerales.
Yo afino la generosidad de mi sentir, no sobre expongo lo antes expuesto, mis obviedades no son tales pues no las comprendo ni yo, son sentimientos agolpados y vomitados antes de ser olvidados o maltratados por algún rencor añejado y corrupto, no permito que tu sabor se cuele hasta el color de mis temores, las dudas nos pueden pesar por años y pasarnos las cuentas, vertidas en llanto de menos y olvido de más.
No me esforzaré por pensarte u olvidarte, no te pediré las cuentas de una noche de ausencias, ni reclamaré solicito tus ideas hechas mías por mi y en pleno ejercicio de egoísmo sólo para mi, tampoco calmaré, es cierto, las ganas locas de mi piel encendida y desesperada que grita por tu compañía, hoy, esta noche de vida corta y sin aliento, de aire amargo y obsoleto hasta el fastidio asumo las consecuencias de no amarte en tiempo y forma, porque amarte sin motivo es lo único que puedo gritar como cierto en esta noche-día-tarde, que diablos !



